
Palacio Gyeongbokgung
El corazón histórico de Seúl con las montañas Bugaksan detrás. Vamos a la hora del cambio de guardia y después nos escapamos por Samcheong-dong.

Corea es la sorpresa de todo el mundo. Palacios de dinastía Joseon a diez minutos de un café de especialidad, karaokes hasta las cinco, mercados donde una señora te enseña a comer tteokbokki. Un viaje que funciona igual con veinte años que con sesenta.
En Seúl siempre hay una puerta más abierta de lo que parece.

El corazón histórico de Seúl con las montañas Bugaksan detrás. Vamos a la hora del cambio de guardia y después nos escapamos por Samcheong-dong.

Casas centenarias en pleno centro, tejados curvados, calles empedradas. A primera hora, cuando los vecinos barren la entrada, es otro país.

Vapor, luces amarillas, señoras que se ríen contigo. Aquí es donde se prueba Corea con las manos, sea la primera vez o la décima.

Antiguas fábricas convertidas en cafés preciosistas, tiendas de diseñadores jóvenes, galerías. Para pasar la tarde sin plan.
Cuéntame qué te llama y lo dibujamos juntos.
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